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Supuesta imagen de Jesucristo. |
La verdad es que parece una cosa, por lo menos, difícil de creer. Y frente a los excépticos, Marcello Pellegrino Ernetti, el constructor de este artefacto aseguraba: «Cada ser humano deja tras de sí una doble estela: una sonora y otra visual, una especie de carta de identidad distinta para cada individuo. En base a esto nos encontramos hoy en condiciones de volver a ver y escuchar a los personajes más grandes de la historia, reconstruyendo su rastro energético de luz y sonido».
Esto me recuerda a lo que se sabe científicamente sobre las estrellas: Nosotros somos capaces de ver estrellas que en realidad han desaparecido hace cientos o incluso miles o millones de años. Pero la luz que reflejan, que es un tipo de energía, tarda tanto en desaparecer (si desaparece) que nosotros la podemos ver, fotografiar o incluso analizarla.
Bueno, entonces, ¿cómo funcionaba esta máquina?
Pues la máquina, en teoría funcionaba re-tomando las ondas de energía que habían constituido el tiempo pasado, bajo la premisa física de que la energía ni se crea ni se destruye.
Aquello que ha existido deja un remanente energético que posteriormente se podría recoger con los sensores de la máquina, para reconstruirlos para visualizarlos y oírlos.
Sería algo así como lo que sucede con la luz de las estrellas. Que nuestro cerebro las recoge y forma una imagen mental de la estrella que ya no existe.

De la máquina nada se sabe, únicamente descripciones y planos de una máquina que el autor ha guardado en el más absoluto secretismo por según él, la seguridad de la raza humana.
Y¿ qué hay de real en todo esto?

Por otra parte, si fuera real, y enseñara verdades incómodas... a saber: Qué Jesús era negro, o tenía un hermano gemelo, o no existió... etc... si apareciera algún secreto que hiciera tambalear los cimientos de unas instituciones tan poderosas como son las religiones organizadas, las iglesias; seguramente esta máquina se ocultaría, se trataría de desacreditar las palabras del inventor hasta que acabara en el olvido.
Algunos dicen que el Vaticano es el dueño del Cronovisor original. Pero el Vaticano no se pronuncia.
¿Habrá pasado algo de eso?